Se moría la tarde rosade una primavera lejana,desmayándose temblorosaen los vidrios de mi ventana.Por mi alcoba cerrada al huertoy a la carretera tan larga,pasaba el minuto desiertocon una lentitud amarga,Ya del sol no quedaba ni unamancha de oro en el infinito.Yo no he visto cosa ningunamás triste que ese azul marchito.¡Tanto tiempo! Dije, hace tantoque declinó esta tarde mustiacon un helado desencantoy aromada de vieja angustia.Delante de los callejonesbordados de ramas gentilesAl rimar mis desolacionesbajo mis canas infantiles.!...Oh, la sentimental pobrezade los que ni una flor cortamos,porque fue hostil la malezapara la prisa que llevamos.De los romeros taciturnosque fuimos desdeñando todo,llenos de los cielos nocturnosque mientes astros en el lodo!Caminos tiene el alma!...¿Fuimosquizás en busca de un remedio…?siempre asolados nos rendimosante las llanuras del tedio…Y después de soñar ilusosque el término no estaba lejos,nos despertamos muy confusosporque nos encontramos viejos.Ah, quién mirada la dulzura
miércoles, 9 de abril de 2025
La tarde muerta – Humberto Fierro
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La tarde muerta – Humberto Fierro
“Dedicada a todos los que siguen queriendo ser diferentes y luchan contra aquellos que desean que seamos iguales.” ― Albert Espinosa
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